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Razones por las que nos sentimos tan abrumados

Si queremos superar estos sentimientos, en primer lugar necesitamos conocer cómo hemos llegado a esta situación. Y es que ese agobio de no ver el final no aparece de la noche a la mañana. Es un proceso muy gradual donde todas esas dudas que vamos acumulando semanas tras semana, al final terminan por quebrar nuestra confianza.

Desde mi punto de vista, hay tres factores que explican que tengamos esa incertidumbre.

Temario inabarcable y poco atractivo

Este aspecto no es algo nuevo. Independientemente de que estemos hablando de cómo no perder la concentración, o de cómo aprovechar al máximo el tiempo de estudio, la mayor parte de los problemas que tenemos los opositores están relacionados con el temario.

Es una de las principales razones que explican por qué tenemos la sensación de que no hay un final cercano. Y es que cada vez que acabamos un tema, nos llega otro aún más extenso. Pasan los meses y te das cuenta de que casi no has estudiado ni la mitad de lo que necesitas. Por lo tanto, es completamente normal que al final te sientas superado por la situación.

Por si esto no fuera poco, el temario en sí es una amalgama de jurisprudencias que prácticamente nadie entiende. Si ya te afecta el hecho de contemplar todo lo que te queda por estudiar, cuando ves que tienes que seguir poniéndote día tras día delante de esas hojas en blanco y negro, muy probablemente acabes por preguntarte cómo demonios lo vas a hacer.

Escasa disponibilidad

Los opositores que compaginamos nuestra oposición con el trabajo, la familia, o cualquier otra actividad que nos impida tener una disponibilidad completa, siempre vamos a estar en desventaja con la gente que tiene 8-10 horas de estudio diario.

Este es otro de los factores que pueden hacer mella en tu motivación, ya que semana a semana vas a tener tan poca disponibilidad que inevitablemente no vas a poder avanzar todo lo que te gustaría. Esto no va a hacer más que acrecentar los problemas asociados a la extensión del temario. Lo que una persona con disponibilidad completa podría hacer en una semana, a ti muy probablemente te puede llevar tres.

Si alguien que estudia mañana, tarde, y noche ya sufre la sensación de nunca ver el final, imagínate aquellos que probablemente solo pueden sacar una hora diaria de lunes a viernes.

Aspectos intrínsecos a las oposiciones

Hay otros factores relacionados con el sistema de oposiciones que también pueden acrecentar esa sensación de nunca ver el final. De ellos, muy probablemente el que mayor efecto puede tener en nosotros es el hecho de que en algunas oposiciones no tenemos muy claro cuándo vamos a realizar el examen.

Después de todo lo que nos ha costado superar las dificultades asociadas al temario y a la escasa disponibilidad de tiempo, de repente nos damos cuenta de que quizás tengamos que esperar meses y meses a que salga una convocatoria. Esa incertidumbre de no saber cuándo sacarán las plazas, siendo sinceros, puede darnos la puntilla a muchos de nosotros.

Qué efectos provoca esta sensación

Ya hemos visto las principales razones que pueden explicar la impotencia de no saber cuándo vamos a terminar. En este punto considero que es importante detenernos un momento a analizar qué efectos nos puede provocar esta sensación.

Pérdida de motivación

Desconocer dónde está el final de la oposición puede hacer que te preguntes si lo que realmente estás haciendo es perder el tiempo, si estás desaprovechando los mejores años de tu vida.

Cuando estos sentimientos de duda empiezan a aparecer en la cabeza, pronto comienzas a cuestionar todo lo que has estado haciendo. Es muy probable incluso que con el paso de las semanas, esa rutina de encontrar una hora diaria para estudiar, empiece a flaquear, destinando más y más tiempo a otras tareas nada relacionadas con el estudio de tu oposición.

Al final puede que tus prioridades cambien por completo, y quizás percibas que ese sueño de estabilidad laboral y económica es ya inalcanzable.

Falta de confianza

Uno de los problemas que tenemos los seres humanos es que tendemos a compararnos muy a menudo con los demás. Quien más quien menos alguna vez, sobre todo si es asiduo a las redes sociales, ha percibido que su vida no es tan apasionante como la de la mayoría de la gente. 

En las oposiciones sucede algo similar. Cuando vemos que pasan los meses y aún nos queda una maraña de jurisprudencias por estudiar, pronto comenzamos a pensar que quizás no estemos preparados para esta aventura. Tenemos la falsa sensación de que hay mucha gente que lo ha conseguido sin aparentes problemas. Al compararnos con ellos, nuestra autoestima se resiente.

Nos convencemos más y más de que opositar no es para nosotros, de que no llegamos al nivel necesario, por lo que más pronto que tarde, comenzamos a tirar la toalla.

Victimismo

Cuando las cosas empiezan a escaparse de nuestro control, las personas solemos buscar razones para pensar que no hay mucho más que podamos hacer. En el caso de las oposiciones ocurre lo mismo. Cuando percibimos que no hay un final próximo, pronto empezamos a encontrar todo tipo de excusas para convencernos de que lo hemos intentado, pero opositar no es para nosotros.

Aunque muchas de esas razones puedan estar fundamentadas, lo que realmente buscamos es convencernos a nosotros mismo de que por mucho que lo intentemos, el «sistema» no nos va a permitir conseguirlo, por lo que no tiene sentido seguir esforzándonos.

Cómo podemos hacer frente a la sensación de nunca ver el final

Una vez tenemos claro cuál es la raíz del problema y qué efectos provoca en nosotros, es el momento de ponerle solución. De esta forma garantizaremos que ese sentimiento de no ver el final va a tener un impacto mínimo en nosotros.

Entiende el problema

Cuando aparece un problema pero entendemos perfectamente por qué se está produciendo, estamos en cierto modo prevenidos frente a él. En el momento en el que en tu mente empiecen a aparecer sentimientos de agobio por no ver un final cercano, tienes que analizar cuál es su origen:

  • El temario se te hace muy cuesta arriba. Si te está afectando la excesiva seriedad y monotonía, la solución es clara, utiliza las Opoleyes. Su estética y organización te ayudará a que ponerse delante de tu temario ya no sea tan traumático. Si el problema está más relacionado con la densidad, lo mejor es que hagas un cambio de chip en tu cabeza. Necesitas olvidarte del objetivo final. Ten la certeza de que ese día va a llegar, porque todo lo que haces va orientado a ello, pero ahora mismo solo tienes que preocuparte en dar tus siguientes pasos. La filosofía de ir artículo a artículo, te permitirá olvidarte del largo plazo para centrarte es qué es lo siguiente que tienes que hacer.
  • La falta de tiempo te está afectando. Lo primero que tienes que entender es que no hay nada que puedas hacer. Estás trabajando y opositando, por lo que nunca vas a tener 8-10 horas diarias de estudio. Cuanto antes lo asimiles, más pronto dejarás de martirizarte por ello. Hay miles de compañeros que están en la misma situación.
  • Necesitas aprovechar al máximo tu tiempo de estudio, y para ello solo hay una receta mágica: organización, esfuerzo, y dedicación. Sin esas tres palabras, esa sensación de que la falta de tiempo te está alejando más y más de tu sueño nunca va a desaparecer.
  • Si no lo has hecho ya, échale un vistazo a nuestro post en el que hablamos de cómo compaginar el trabajo con una oposición. Seguro que te será muy útil. 
  • No salen plazas. Gestionar este aspecto es muy complicado, por lo que únicamente te puede decir esto. Ten claro que van a salir convocatorias. Nadie te puede asegurar la fecha exacta, pero ten la certeza de que llegará ese día. Por ello, si ya has conseguido acabar de estudiar, lo único que puedes hacer es seguir repasando (échale un vistazo al post en el que analizamos cómo hacerlo). Cuando llegue el momento, te garantizo que será un mero trámite.

Céntrate en ir paso a paso

Aunque este aspecto ya lo hemos comentado en la parte de cómo hacer frente al temario, lo cierto es que quiero volver a recalcar su importancia.

Solamente puedes estudiar una ley a la vez, por lo que tu única prioridad es aprenderla bien. No mires más allá. Ahora mismo tu temario está conformado por una única jurisprudencia. El resto no existe.

De esta forma te preocuparás de seguir avanzando, y no tanto de pensar en qué te queda por hacer.

Tómate un descanso

Cuando te tomas una tarde libre o te relajas el fin de semana, ten por seguro que no se va a acabar el mundo. Evidentemente, siempre hay un límite, es decir, hay una rutina que debemos seguir cumpliendo. Pero si alguna vez estás tan abrumado que no consigues acallar esas dudas que tienes en tu cabeza, lo mejor es que pares unos días. 

Si quieres sentirte más relajado con tu oposición, actúa más relajado al respecto. Que tu vida no gire en torno al estudio.

Recuerda por qué estás luchando

No está de más recordar de vez en cuando por qué estamos día tras día delante de incontables leyes y decretos. Y es que todos tenemos algún sueño. Algunos queremos formar una familia, otros tener nuestra propia casa. En definitiva, queremos prosperar a nivel personal, y tu oposición es la mejor forma de conseguirlo. 

No renuncies a esa estabilidad laboral y económica por escoger el camino fácil de tirar la toalla. Recuerda, no se trata de dónde estés ahora, sino de a dónde pretendes llegar.

Sobre FormIIPP

Formador especializado en la preparación de oposiciones para Ayudante de Instituciones Penitenciarias en España.

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